¿Quién lo iba a decir?
- Área Ciudad de Ronda
- 9 feb
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¿Quién lo iba a decir?
El sueño comenzó con un vehículo de ocio y recreo. Tras mucho esfuerzo, se logró adquirir esa autocaravana que prometía ser la llave al “espíritu de libertad”. Se preparó con esmero, llenándola de ropa, enseres, comida y aquel licor destinado a celebrar noches bajo las estrellas, buscando siempre descubrir nuevos horizontes y otras culturas. En esos momentos, mientras se recorría la carretera, la felicidad parecía estar al alcance de la mano.
Sin embargo, el destino tenía un giro inesperado: ¿quién lo iba a decir? La naturaleza se desató en una sucesión de borrascas que transformaron el paisaje familiar en una pesadilla. El agua comenzó a brotar de las paredes de las casas y las calles del pueblo, antes tranquilas, se convirtieron en ríos y cascadas violentas. A esto se sumaron temblores y ruidos extraños que emanaban desde lo más profundo de la tierra, forzando el desalojo total del pueblo.
En medio del caos, la mayoría de los vecinos buscaron refugio entre familiares, amigos o en las dependencias de pueblos cercanos que aún estaban a salvo. Pero para una familia, el refugio fue aquel vehículo que una vez simbolizó las vacaciones. Ahora, su casa con ruedas no recorre rutas turísticas ni busca nuevas gentes; es el escenario de momentos amargos. No están de viaje ni de vacaciones; simplemente esperan, refugiados en su pequeño espacio de libertad transformada, el momento en que puedan regresar a la seguridad de su casa de ladrillo.
Y mientras llega ese momento, sentiros en vuestra propia casa el tiempo que sea necesario.
Ánimos y fuerza para aguantar este tramo del viaje que os ha tocado a todos los que habéis tenido que dejar vuestros hogares.
¡La Serranía de Ronda está con vosotros!























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